Los Manantiales

Los Manantiales
Renovación para el alma

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Todo lo que el Señor hace es perfecto

Un maharaj de la India Tuvo tan sabio consejero Que a toda pregunta respondía: "Cuanto hace el Señor es bueno"
Si hubo lluvia en demasía Si se erosionaba el suelo Si castigaban sequías "Cuanto hace el Señor es bueno"
Esta frase repetía Y explicaba Su voluntad Con tanta sabiduría Que no daba espacio a dudar En todo hallaba un motivo De singular profundidad:
"Todo hace por Su amor divino, Quiere enseñarnos más y más...
Del mundo quiere despegarte Quiere que dependas de Él Que aprendas el divino arte De pertenecer a Su rey
Que seguridad ninguna encuentres Que palpes dolor en Su lejanía Que sientas deseo ardiente
Por gozar Su compañía Quiere que dependas de Su gracia Que todo momento te sea incierto
Mientras no sientas confianza En lo que para ti ha dispuesto..."
Qué sabias eran sus palabras! ¡Llenas de optimismo y fe! Pero el rey no las apreciaba
¡Mucho le costaba creer!
Mas la historia cuenta que un día Este rey salió a cazar Y en un dedo sufrió tal herida Que lo debieron amputar.
¡Dime si acaso esto es bueno! Exclamó el rey lleno de ira A lo que respondió el consejero Como de costumbre lo hacía.
El maharaj enfurecido Ante su apacible insolencia Ordenó fuese aprehendido Y quitado de su presencia.
Y otro día el rey fastuoso Juntó hombres de a caballo Y dejándolo en el calabozo Fue a cazar con sus vasallos.
Mas entró solo en la tupida selva Alejándose de su cortejo Allí unos salvajes con calaveras Lo asaltaron y tomaron preso.
¡Kali ma! ¡Kali ma!- gritaron en fiesta Y excitados lo llevaron al altar de Kali Dispuestos a ofrecerle su presa Afilando entre carcajadas un sable.
Lo desnudaron y bañaron Lo masajearon con aceites Su sino estaba sellado ¡Era más que elocuente! .
Mas en medio del sórdido festejo Un salvaje le miró la mano Y gritó: ¡tiene un defecto, No puede ser ofrendado!
Los salvajes se atemorizaron De ofrecer a la diosa un ser imperfecto Y con disgusto lo echaron ¡Que se fuera, que se fuera lejos!
Corrió el rey ¡para qué les cuento! Se le hizo el regreso eterno Sólo tenía un pensamiento: El liberar a su consejero.
Y una vez llegado a palacio Ordenó su libertad inmediata Lo llenó de agasajos Y se excusó por su falta.
"Mas una pregunta sí me inquieta - le dijo a continuación el rey- Siendo tú un alma tan correcta ¿Porqué sufriste este revés?
¿Si siempre fuiste mi buen consejero Mi amigo sincero y fiel Porqué te castigué tan severo Encuentras en ello algún bien?
Sabio era el buen consejero Y en el acto esbozó una sonrisa "Cuanto hace el Supremo es bueno, Mi buen rey esto realiza:
Si no me hubieses apresado Me habrías llevado contigo Y en la densa selva ambos Nos habríamos metido.
Imagínate tú y yo presos En manos de esos endemoniados Por tener mi cuerpo completo ¡Yo sí habría sido ofrendado!

Colaboración enviada por Daniel Prado - Neuquén - Argentina.

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