Los Manantiales

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Renovación para el alma

jueves, 28 de agosto de 2008

Salmo 127

Un cristiano que ha crecido en la fe (en la fe no se crece en automático, hay que esforzarse por ir de la fórmula a la vida, y también viceversa) tiene a la vez la experiencia de estar en manos de Dios, y la experiencia de que es precisamente en las manos de Dios donde más podemos sentir la grandeza y el enorme peso de nuestra libertad, y la responsabilidad de que lo que hacemos no es de otro sino nuestro.
Un salmo lo expresa con belleza y claridad:
Si el Señor no construye la casa
en vano se cansan los albañiles;
si el Señor no vigila la ciudad,
en vano vigilan los centinelas.
(Salmo 127)
Que expresa a la vez que hay albañiles y hay centinelas… no baja ningún angelote a hacer las cosas por nosotros, y si no las hacemos no estarán hechas, al mismo tiempo que reconoce que la fuente de ese obrar, el verdadero lugar donde eso es un “obrar con significado” es en las manos amorosas y liberadoras de nuestro Dios.
Es porque estamos en manos de Dios y abiertos a ver y celebrar su voluntad por lo que podemos sentirnos libres con una libertad auténtica, grande, una libertad abierta a hacer obra duradera, y una libertad que acepta sus fallos, pide perdón y obtiene misericordia, y aprende así que la misericordia es parte del diálogo del alma con Dios, y entre las almas.
Abel
Publicado en Pequeñas Reflexiones, Teología Etiquetado: salmo 127

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