Los Manantiales

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Renovación para el alma

lunes, 19 de septiembre de 2011

Tooda buena dádiva desciende de lo alto.

"Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto... (Santiago 1:17)

Toda buena dádiva es un don perfecto y un don sin defecto, un don don que es completo en todo sentido, un don que es santo y sin tacha.
El corazón en tinieblas puede gritar: "¡ Los dones de Dios han sido cualquier cosa, menos buenos y perfectos conmigo! ¡ Me ha robado la salud, las esperanzas y mis seres amados! ¡la fe es una burla, y la providencia es el sueño de un necio!. Estimado que sufres, mira nuevamente el texto. "Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces en que no hay mudanza, ni sombra de variación". ¡Son palabras maravillosas!. El escritor de la Epístola de Santiago hubiera sido estudiante de astronomía en el día de hoy. La palabra "mudanza" es paralaje, que indica la diferencia debida a un cambio en el punto de vista. "Esto es lo que quiero decir", exclamas; "Dios ha cambiado e su actitud hacia mí. Mira como me trataba antes: Tuve una juventud feliz, días de capullos y flores,.Mira ahora: Se ha acabado mi frescura, se ha ido mi esplendor; mis ramas sangran las heridas de su cuchillo."
Querido corazón, las dádivas de Dios son dones perfectos. El arado, el rastrillo y el cuchillo de podar son dádivas suyas al igual que la lluvia y el sol. Las uvas son mejores que las hojas. Hojas nada más sería el árbol o la vid sin la obra del cuchillo podador. El carácter vale lo que cuesta, y como Dios está incesante e inmutablemente trabajando en el carácter, la adversidad o la tribulación que nos puedan venir son herramientas de su propósito invariable, al igual que la otra dádiva que te hace reír de gozo.
La sombra que cubrió tu vida no brotó de ninguna mudanza suya, sino de una variación tuya. Dios jamás ha cambiado su propósito de amor hacia ti, y ninguna sombra vendrá sobre ti debido a alguna variación Suya. Toda buena dádiva y todo don perfecto es de lo alto.
Algún día el oro agradecerá al crisol, el acero al alto horno, y la púrpura al cuchillo que la corta ---
Maltbie Davenport Babcock.

Tomado del libro Manantiales en el Desierto Segundo Tomo. Señora Cowman

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