Los Manantiales

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Renovación para el alma

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Reto de amor. La soberbia -Oración

Un defecto de carácter que detenía mi progreso era la soberbia. Yo, aunque no lo veía, tenia ese defecto y se manifestaba en mi en una forma que impedía mi progreso. Yo pensaba que era listo y que era mejor que otras personas, que nadie me podía enseñar nada porque todos eran unos...... Ahora bien, si tu me decías a mi que tenia soberbia yo te decía "No, yo soy humilde" pero en mi actitudes se manifestaba. Por ejemplo: Yo pensaba que era mas listo que todos, que yo podía coger de sagano a cualquier persona y manipularlo y controlarlo para que haga lo que yo quisiera. Yo pensaba que yo tenia todas las contentación y soluciones a todos mis problemas, sin embargo en la realidad mi vida personal era un desastre. En otras palabra yo no podía aprender de nadie, y no estaba dispuesto a recibir de nadie instrucción, corrección, ni dirección. No fue asta que fracase mil veces que puede rendirme y aceptar que yo necesitaba ayuda. No fue hasta que fui quebrantado por completo que pude humillarme y rendirme por completo al cuidado de Dios y al cuidado de otros hombres experimentado en vida en Dios. No fue hasta que acepte que no sabia como vivir que pedí la ayuda de Dios y de otros que me podían ayudar crecer y vivir una vida sana, simple y sencilla en los caminos del Señor.

Al yo recibir del Señor el espíritu Santo comencé a seguir a Cristo, y mi mente se abrió para poder recibir de otros, amor, sabiduría, corrección, y dirección. Cuando Dios comienza el proceso de restauración en nuestra vida uno de las defecto de carácter que nos puede detener es esa actitud de soberbia de "ser sabio en tu propia opinión". 


Observa en mi como se manifestaba y mira a ver si te identificas:

A mi desde chiquito me llevaban a sicólogos y yo siempre tenia la actitud de no necesitar ayuda de nadie porque todo el mundo estaba mal y yo estaba bien. "Yo no era el problema" y también Pensaba en mi "Es que nadie me entiende" pero cuando compartia con los sicólogos nunca fui completamente honesto con ello por causa de mi orgullo no admitía, ni reconocía, ni compartia con nadie exactamente la naturaleza de sus actos ni de mis faltas. Yo solo compartia mitad de las verdades de mi vida, y acomodaba toda mi historia a mi favor para justificarme. Aunque ellos, los sicólogos y siquiatras, tenia toda la buena intención de ayudarme nunca les di la oportunidad porque nunca fui honesto con ellos, ni conmigo mismo. Cuando el sicólogo me deba sugerencia, yo no lo recibía nada diciendo en mi "Ellos no saben nada." A mi me dijeron "tienes déficit de atención" y cuando me iba con mi mama yo le decia "Mami yo no tengo déficit de atención, yo tengo una superávit de imaginación." Y aunque en cierto sentido estaba yo corerecto, ellos tambien tenian la razón pero el problema estaba en mi en mi actitud; En mi incapacidad de ser honesto conmigo mismo, con Dios y con otros. Porque podía admitir mi faltas y aceptar corrección.

Después de ser salvo aunque yo habia aceptado que necesitaba ayuda los rasgos de el defecto de la soberbia seguía en mi porque visitaba las iglesia y escuchaba el sermón pero todo el tiempo en mi mente pensaba que yo era mejor o más importante. Siempre estaba señalando lo que estaba mal y corrigiendo a los demás en vez de recibir palabra de Dios en humildad y en amor. Yo pensaba en mi "Yo se eso, nada nuevo me esta demostrando" En vez de buscar identificarme con la palabras del predicador y aprender como aplicarla en mi vida, estaba en mi pensando que yo era mejor y más importante que todos los que estaban en la congregación. "Si solo supieran quien soy yo", pensaba en mi. En mi propia mente yo era tan importante, que yo pensaba que en cualquier momento el predicador me iba a señalar entre la congregación y iba a reconocer como un héroe de la fe y comenzar a hablar de mi. No fue hasta que fracase mil veces en mis intentos de superarme que reconocí lo que el Espíritu Santo y la palabra de Dios me intentaron enseñar y por causa del fracaso tuve la gran oportunidad de reconocer que yo no era más importante que nadie y que solo era otra ser humano con una inmensa necesidad del amor de Cristo.

La soberbia no me permitía ser humilde y amar ni recibir de las personas que tenían talentos y dones. Yo podía amar a los arruinados necesitados pero no a los que "son mejores" "ellos son mi competencia" esto no lo decía ni lo pensaba para estaba incrustrado en mi carácter y en mi comportamiento. Yo pienso que es la causa número uno de la división en la iglesia, (LA SOBERBIA y El ORGULLO y LA ARROGANCIA)


Ahora bien, El Espíritu Santo fue el que me comenzó a demostrar estos defectos y actitudes que habian en mi y obviamente yo quería que Dios me sanara el corazón y quitara de mi toda actitud de soberbia y todas su manifestaciones de la misma que no me permitían servirle realmente a EL, mi Señor, Jesucristo. 


Yo quiero que tu pienses y digas estas palabras conmigo: 


Repite conmigo

Padre, Yo quiero pensar de mi con cordura, y reconocer en mí mis defectos, mis errores, mis talentos y mis dones. Quiero evaluar mi conducta exactamente y no torcerlo con mis propias justificaciones. Quiero admitir y reconocer que siempre necesito ayuda, que tengo que aprender más, y aplicar la palabra de Dios en mi vida. No quiero tener un alto concepto de mi mismo, y pensar que soy mejor que nadie. No importa mi preparación académica, si soy intelegente o ignorante, ni importa mi economía, si soy rico o pobre, No importa mi fisico, si soy lindo o feo, ni mi estatus social, si soy aceptado, reconocido famoso. No importa mis experiencias espirituales con Cristo, ni las grandezas de los milagros y revelaciones que he tenido, yo no soy más importante que nadie. Quiero siempre reconocer, escuchar, amar, y recibir todas las personas que aman a Dios y le sirven con amor ya sean ricos o pobres, inteligentes o ignorantes, sabios o entendidos. Yo los quiero amar con sus defectos y con sus virtudes como hijos tuyos. Yo no quiero limitar mi progreso y por eso estoy dispuesto a humillarme y admitir que yo no lo se todo y que necesito la ayuda de Dios y de los demás para poder caminar victoriosamente en el amor de Cristo. Yo no quiero juzgar, ni criticar a mis compañeros sino amarlo y bendecirlos con mi respeto, y admiración y con mi atención porque ellos son los amados de Dios, sus especiales tesoros y que me has enviado para enseñarme a amar y escuchar. 
Amados quizás tu no eras tan soberbio como yo, pero todos tenemos un grado de soberbia y tenemos que permitir que el Espíritu Santo nos lo revele y no los quite. Por que con tan solo vivir criticando a la iglesias, no recibir instrucción ni dirección estamos limitando grandemente nuestro progreso porque no esta aprendiendo nada y no estamos amando a nadie, sino que amamos a los que nos convienen y no escuchamos a nadie, sino que estamos siempre hablando y enseñando a los demás sus defectos. Todos necesitamos mas ayuda de lo que pensamos, si en verdad reconoces que tu vida es ingobernable debe de buscar la ayudar de Dios y de las personas en la iglesia que han podido lograr aceptar sus defectos y vivir humildemente aplicando la palabra de Dios en sus vidas. 
                                             
         Vamos a orar.


Padre, hoy reconozco que necesito tu Santo Espíritu para que me ayude y me demuestre mis defectos de carácter que no permite que yo madure en la fe, en el amor, y en el conocimiento de tu Hijo Jesucristo. Por favor Espíritu Santo ayúdame a ser humilde y poder recicibir de todos amor, instrucción, corrección, y dirección. Te pido, Dios mio, que me muestres exactamente mi faltas, mis defectos y errores para así poder rendirme y admitir que necesito ayuda. NO quiero Señor Jesús tener mayor concepto de mi que lo verdadero. Quiero pensar de mi con cordura y admirar a los demás estimándolos como superiores. Yo quiero ver las personas con tus ojos y quiero amarlos con tu corazón. Yo reconozco que no importa mi educación, mi profesión, mi dinero, o mi apariencia yo no soy mejor que nadie. Sino que todos somos iguales y que tu quieres que yo sea una persona que respete, admire, y ame a cada uno como hijos amados tuyos. Ayúdame Señor y muestrame tu amor por mi y por los demás. Quita de mi todo orgullo y toda soberbia para asi yo poder hacer tu voluntad te lo pido en el nombre de Jesús Amen, 



Descubriendo el amor de Dios

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